sábado, 21 de enero de 2017

BATALLAS IMPORTANTES

BATALLA DE ALESSIA

Esta batalla enfrentó a los ejércitos de la Republica Romana dirigidos por Julio César, que contaba con la caballería al mando de Marco Antonio contra una confederación de tribus galas bajo el liderazgo de Vercingétorix, jefe de la tribu de los arvernos. Alesia fue la batalla clave que dio la victoria definitiva a los romanos frente a los galos en la larga Guerra de las Galias.

 
BATALLA DE CANNAS
 
 
 
LA BATALLA DE INGLATERRA
 
 
 
BATALLA DE MIDWAY
 
 
 
BATALLA DE MOSCÚ
 

ROCK PERUANO DE LA DÉCADA DE 1980

 
 
MICKY GONZALES
LOLA
 
 
 
CHAPI GARCIA
 
 
VAMOS A TOCACHE
 
 
TANTAS VECES
 
 
JASS
 
YA NO QUIERO MAS SKA
 
PERSONALIDAD
 
 
 
HUBO EN EL MUNDO
 
 
DUDÓ
 
EXTRAÑO
 
 
HIPOCAMPO
 
 
 
SOS
LOS LOQUEROS
 
 
FRÁGIL
AVENIDA LARCO
 
 
 
RIO
 
LA UNIVERSIDAD
 
 
LO PEOR DE TODO
 
 
 
CONTÉSTAME
 
 
 
 
 
TODO ESTABA BIEN
 
WE ALL TOGETHER
 
LO MAS GRANDE QUE EXISTE ES EL AMOR
 
 
 
FAISER
ESTA ES LA NOCHE
 
CHACHI LUJAN
 
TU ERES PARA MI
 
DANAI & PATEANDO LATAS
MAQUILLAJE SENSUAL
 
 
TRAMA
UN OVNI EN MI JARDIN
 
BANDA AZUL
PRONOSTICO RESERVADO
 
IMÁGENES
CARAS NUEVAS
 
 
S.O.S
LOS LOQUEROS
 
YO NO QUIERO QUE TE VAYAS
 
 
 

LA DICTADURA ARGENTINA MIRADA DESDE EL ROCK ARGENTINO


LOS DINOSAURIOS

 

DESARMA Y SANGRA
 
Tu tiempo es un vidrio,
tu amor un fakir,
mi cuerpo una aguja,
tu mente un tapiz.
Si las sanguijuelas no pueden herirte
no existe una escuela que enseñe a vivir.
El ángel vigía descubre al ladrón,
le corta las manos,
le quita la voz,
la gente se esconde
o apenas existe,
se olvida del hombre, se olvida de Dios.
Miro alrededor,
heridas que vienen, sospechas que van
y aquí estoy
pensando en el alma que piensa
y por pensar no es alma,
desarma y desangra.
 
 
 
 
ALICIA EN EL PAIS
Quién sabe Alicia este país
no estuvo hecho porque sí.
Te vas a ir, vas a salir
pero te quedas,
¿dónde más vas a ir?
Y es que aquí, sabes
el trabalenguas trabalenguas
el asesino te asesina
y es mucho para ti.
Se acabó ese juego que te hacía feliz.
No cuentes lo que viste en los jardines, el sueño acabó.
Ya no hay morsas ni tortugas.
Un río de cabezas aplastadas por el mismo pie
juegan cricket bajo la luna.
Estamos en la tierra de nadie, pero es mía.
Los inocentes son los culpables, dice su señoría,
el rey de espadas.
No cuentes lo que hay detrás de aquel espejo,
no tendrás poder
ni abogados, ni testigos.
Enciende los candiles que los brujos
piensan en volver
a nublarnos el camino.
Estamos en la tierra de todos, en la vida.
Sobre el pasado y sobre el futuro,
ruinas sobre ruinas,
querida Alicia.
 
 
MARIBEL SE DURMIÓ - EL FLACO SPINNETA
 
 


TIEMPOS DIFÍCILES











FESTIVAL DEL AMOR , CHARLY Y SUS AMIGOS


A PESAR DE LOS SILENCIOS Y OMISIONES: APORTE DE CARLOS LAZO GARCIA A LA HISTORIOGRAFIA PERUANA[1]


 

Lic. Luis Alberto Rivera Herrera[2]

Universidad Nacional Federico Villarreal

Lima – Perú

 

Puedo asegurarles que en mi biblioteca particular he impartido más lecciones que en las aulas de la universidad. En esta enseño 12 horas a la semana, pero en mi casa enseño hasta los domingos porque hay alumnos que trabajan y no pueden venir los días de semana. Lo que les estoy contando sirve para demostrar que los estudiantes reconocen en el profesor Lazo a una persona que colabora en su formación académica. No sé finalmente cual es el calificativo que merezco, pero creo que soy uno de los pocos docentes de la escuela que tiene una actitud académica y una biblioteca abierta a los estudiantes. Doy este apoyo porque considero que un profesor es como un jardinero que debe estar cultivando constantemente su siembra para que de  buenos frutos. (Lazo García: 2012).

 

 

Luego del aparente triunfo del capitalismo y la denominada Hegemonía Imperial de EEUU[3], instaurado tras la “crisis de los socialismos Históricos”, emergió un discurso del capitalismo en el ámbito mundial que postula como “imposible cualquier alternativa al sistema”.

Bajo un  contexto de repliegue político general -cuestionamiento al marxismo y de ofensiva neoliberal en el mundo, Carlos Lazo García, historiador peruano marxista convicto y confeso, inició una lucha frontal contra la historia no ciencia, la moda de los años noventa, la posmodernidad, identificándola como un peligro para la ciencia histórica.

Este trabajo titulado: “A pesar de los Silencios y Omisiones: Aporte de Carlos Lazo García a la Historiografia Peruana”, analiza el aporte fundamental a la historiografía peruana, de este historiador marxista cuya obra a pesar del soslayamiento, por su abierta defensa del marxismo y su opción política, ha dejado una obra histórica de lectura obligatoria a quien opte por estudiar la historia económica y social del Perú colonial.

El presente  trabajo ha sido dividido en tres partes:

-          El compromiso del historiador

-          Aporte a la historiografía peruana

-          Defensa del Marxismo

 
I

EL COMPROMISO DEL HISTORIADOR

Hacia 1970, la historiografía peruana vio surgir a la llamada Nueva Historia, que cuestionó la historia tradicional y buscó reivindicar actores nuevos, seres concretos olvidados por la historia oficial. Surgen jóvenes historiadores[4] como Heraclio Bonilla, Lorenzo Huertas, Flores Galindo, Manuel Burga, Wilfredo Kapsoli, Carlos Lazo, entre otros

Todos ellos tuvieron que verse afectados por la coyuntura enunciada (la guerra de Argelia, la suerra de Vietnam, la Revolución Cubana)[5]. Así, ingresarán a la investigación histórica con el objetivo de contribuir a una profunda transformación social. (Moran Ramos 2005: 2).

 

Bajo un contexto internacional de convulsión social y movimientos de liberación nacional produjo en los científicos sociales  ahondan su preocupación por enfocar nuevos actores sociales.[6] Aparece en la historiografía peruana una acuciante preocupación  por  el análisis sobre los movimientos sociales y, dentro de ellos, el movimiento campesino, movimiento obrero, esclavitud, bandolerismo, criminalidad como expresión de protesta de los sectores dominados.

Su vida universitaria no estuvo ajena a los grandes temas del momento histórico que le tocó vivir, durante los años sesenta, con el apoyo del historiador Pablo Macera, logra viajar a Cuzco con la finalidad de realizar investigaciones para la Universidad de San Marcos, siendo así como se insertó al movimiento guerrillero del MIR, ejecutando acciones propias de su capacidad. Es justamente allí donde se acerca y devela los fundamentos del marxismo.

A diferencia de quienes bebieron de la influencia de la Escuela de Annales, en sus pasantías por Francia, y a su regreso trajeron nuevos enfoques y metodologías.

En Carlos Lazo el marxismo se reveló en la praxis social y a través de sus agudas lecturas de los clásicos, a los cuales arribó por la necesidad académica de metodologías rigurosas y esquemas coherentes de análisis. Bajo la influencia de las lecturas del marxismo clásico, buscó comprender las bases económicas sociales, punto axial de toda explicación histórica. Siempre vinculando lo teórico a lo práctico, contribuir a un proceso de transformación social.

Este comportamiento del historiador comprometido con su realidad, que buscó desentrañar las causas profundas de los hechos y no las apariencias, quedó reflejado en sus propias palabras:

(…) una obra histórica puede ser un camino de liberación como también puede ser un camino de opresión. Nosotros, los historiadores, tenemos el conocimiento de cómo fue el dominio de las sutilezas de la enajenación social, entonces así como podemos guiar hacia un cambio real, también podemos asesorar el no cambio o apoyar cambios pseudomorfóticos.


 

Quienes tuvimos la oportunidad de conocerlo a fines de los años 1990, década caracterizada por la dictadura cívico – militar de Alberto Fujimori, aprendimos a conocer al intelectual que desde su ubicación de catedrático y docente, buscaba crear conciencia crítica entre sus alumnos, enseñándoles a problematizar, a leer textos de reflexión, no a repetir de memoria las lecturas en boga y de moda, en aquellos años se hablaba de una historia no ciencia, del  fin de las ideologías, frente a ello, desde sus cátedras, sus cursos se convirtieron en los referentes teóricos necesarios en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, para hacer frente en el plano académico al discurso uniformizante, llamado posmodernidad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

II

APORTE A LA HISTORIOGRAFÍA PERUANA

Carlos Lazo García (1977, 1979, 1981), de forma pionera, consiguió tipificar y abrir brecha para el estudio detallado de las distintas formas de protesta social que esbozaron las clases dominadas del Perú colonial[7]. Las clases populares o subalternas iniciaron su protagonismo desde un enfoque innovador, el marxismo.

Desde el marxismo dotó de una metodología de análisis a la historia social del Perú colonial de un corpus conceptual de mucha importancia que sirvió para posteriores estudios analíticos sobre el mismo periodo.

En palabras de un colega y amigo, Javier Tord (2007)

Nos propusimos escribir una historia que todos los peruanos pudieran considerar como suya; fundada en fuentes legítimas, ordenadas por categorías científicas que dieran sentido integral a los acontecimientos; orientada a la búsqueda de una explicación de totalidad sin perder la espontaneidad del acontecimiento concreto, que integra el devenir interno en su relación con el devenir mundial. (Lazo y Tord, 2007:9)

 

 

Hacia 1981, Carlos Lazo ya había producido tres textos que se constituyen en obras de lectura obligatoria en la historiografía de la historia social del Perú colonial: Economía y Sociedad en el Perú Colonial (Movimiento Social), Economía y Sociedad en el Perú Colonial (Dominio Económico) y “Hacienda, Comercio, Fiscalidad y Luchas Sociales (Perú Colonial). Estudios caracterizados por su rigurosa reflexión teórica y su propuesta metodológica marxista de cómo abordar la historia social.

 

Durante la primera década del siglo XXI, en una entrevista concedida por el maestro Carlos Lazo García a estudiantes sanmarquinos, y publicada en la revista Praxis en la Historia, Año I, N° 2 (2004), sobre el contexto de la publicación señaló que esta obra  consistió en un estudio en torno a dos aspectos fundamentales del Perú colonial: la vida económica y la vida social dentro de su desarrollo feudal; aspectos fundamentales para cualquier estudio posterior sobre la sociedad colonial[8].

La tipificación de la sociedad colonial. Una sociedad de clases

Carlos Lazo concluyó que el mundo colonial fue una sociedad de clases sociales, concepto que subordinaba conceptos como estamentos, castas, republicas. Los aspectos anteriormente mencionados, categorías que habían servido- hasta ese momento- para esclarecer la imagen del mundo colonial “se mantuvieron subordinadas a la estratificación de clases sociales y fueron el camuflaje socio–ideológico con el cual se recubrió la realidad de estas últimas. (Tord y lazo 1980b, T. V, Cap. I).

El análisis del mundo colonial en la obra de Lazo se fue convirtiendo en una de suma importancia en aquellos años, debido no sólo a su agudo análisis histórico, sino también porque servía para que los investigadores sociales

de izquierda fundamenten históricamente la tesis sobre la semifeudalidad del Perú de hoy,  comprendiendo los orígenes de esta a partir de la feudalidad colonial ( véase “el paradigma de la filosofía universitaria en el Perú” de Octavio Obando); y de otra parte, para que estudiosos de derecha expongan el argumento referente a la actual existencia de una vida corporativa y de relaciones personales originada en la colonia y que se constituye en el principal obstáculo para nuestro desarrollo (sobre este tema, puede leerse “El capital ausente” de D. Ordóñez y L. Sousa) (Lazo García, 2004).

 

Esta nueva mirada al espectro social por parte de Lazo llevó a enfocar  nuevos actores sociales, de esta forma, los movimientos sociales -dentro de ellos el bandolerismo  y la criminalidad como expresión de protesta de las clases sociales dominadas- se convirtieron en uno de los muchos temas de análisis.

De esta preocupación teórica surgen conceptos para el análisis del movimiento social como: historia social, movimiento social, feudalismo colonial, movilización social legalista, la movilización festiva , los mecanismos  envolventes de control social, las formas defensivas de acción social (como guerras de liberación, búsqueda del señor protector, acciones idolátricas, movimientos mesiánicos), una tipología de las protestas individuales de protesta popular: la huida, la acción autodestructiva, el vagabundaje, el salteador de caminos, el bandolerismo social, el cimarronaje, etc. Toda una tipología de las múltiples formas defensivas de acción social esgrimidas por los dominados en respuesta a la explotación de los sectores dominantes.

Esta tipología de protesta social constituyó, una invitación para posteriores análisis y a la vez el utillaje teórico, que Lazo buscaba para la naciente Historia Social, en sus propias palabras: “La historia Social como disciplina nueva presenta problemas de precisiones teóricas en los niveles ontológicos y gnoseológicos” (Lazo, 1981: 218 - 219). Durante toda su obra, se expresara esa honda preocupación.

La historia social del Perú colonial se había enriquecido a partir de este primer abordaje teórico-metodológico hacia la comprensión de una parte fundamental de nuestra historia y que permite explicar mucho de nuestra forma de ser hasta hace muy poco en nuestra sociedad, tomando las palabras de Javier Tord, ese espíritu rentista que subyace aún en algunos sectores sociales[9].

III

DEFENSA DEL MARXISMO, DURANTE EL REPLIEGUE POLÍTICO MUNDIAL

La década de los años 90, del siglo pasado,  en América Latina se caracterizó por la puesta en marcha de una política económica  conocida  como neoliberalismo, asumida por los gobiernos de nuestros estados, los cuales abandonaron la doctrina del estado participativo y regulador por la del estado benefactor del ingreso irrestricto  de capitales extranjeros.

En el caso concreto del Perú, Alberto Kenya Fujimori, flamante presidente elegido asumió  como camino para salir de la crisis económica[10], un ajuste económico “Shock” (Programa de Ajuste Estructural)  con el cual un gran número de la población pasó a condiciones miserables de existencia y que sufrió según analistas de la época  de un gran defecto, fue descargado preponderantemente a los más pobres.

La irrestricta apertura del mercado a los capitales extranjeros trajo consigo la venta de casi la totalidad de empresas públicas, la “flexibilización” de los derechos laborales, y la puesta en marcha de un proyecto dictatorial  que para 1992 con el autogolpe de estado del 5 de abril se afianzó como producto  de la alianza entre un sector de la institución militar y un pequeño sector social.

Proyecto autoritario que condenaba a la aceptación de un capitalismo salvaje que eliminaba derechos, conquistas sociales e instauraba un poder autocrático respaldado en el poder militar y de espaldas a las grandes mayorías.

 

La puesta en marcha del proyecto neoliberal peruano contó con un eficiente control interno y represión política –social, la cual buscaba legitimar y mantener el orden económico que se fundaba en “la exclusión de grandes sectores de la ciudadanía”.

En Carlos Lazo García, la defensa del marxismo como su opción teórica, se hizo explícita, en años convulsos y complejos; fue también uno de sus más importantes aportes, aleccionar que asumir una opción teórica no implica una moda sino una convicción e identificación con determinados principios y sectores sociales, todo ello en una coyuntura compleja, de quiebre

…y defección intelectual, íntimamente relacionada con el declive de poder de la clase obrera a nivel mundial y el poder ascendente del capital, de ex marxistas que en desbande transitaban hacia la derecha más recalcitrante, para abrazar aquel ingenuo optimismo neoliberal, según el cual la democracia participativa y la economía de libre mercado constituían el mejor de los mundos posibles, pero también de antiguos militantes que derivaron en el nihilismo y, optaron por cobijarse en el irracionalismo posmoderno, a tañer la lira mientras ardía Roma (Lorgio Orellana, 2003, 28)  

Académicos que no asimilaron y nunca hicieron suya una concepción de vida y menos una teoría gnoseológica y abandonaban en desbandada un marco teórico que habían hecho suyo sin comprenderlo por simple moda.

 

La Historia Ciencia, Historia Marxista

Carlos Lazo concibió a la historia como ciencia y al científico social como un hombre comprometido, cuya función fundamental es analizar a los hombres en concreto, en sus relaciones sociales con otros hombres, no a los individuos ni al hombre aislado de su base económico social[11].

 

El análisis de la historia-ciencia lograría comprender el desarrollo de los fenómenos sociales, estudiándolos en su dinámica interna y sus relaciones con la realidad que los rodea, dado que  cualquier fenómeno social no se desenvuelve aislado de su contexto, sea una formación económico social, una forma de producir, etc.

 

De esta manera,  resulta incompleto analizar, por ejemplo, la vida cotidiana, las llamadas mentalidades, el género, si antes no se ha logrado entender la dinámica económico-social donde los hombres se desarrollan.  No se trata solamente de contextualizar el hecho, sino de ser consciente que entre ambos planos hay una relación de interdependencia e influencia[12].

 

Para Carlos Lazo, por tanto, un análisis que prescinda de la base económica-social, en la que se desarrollan los hombres, contiene un análisis fragmentado, unilateral, o en su defecto, está buscando la mera descripción de aspectos aislados de la totalidad y pretendería desvincular al hombre de la realidad.

Su apuesta teórica y su concepción del mundo apuestan por lo colectivo antes que lo individual, confronta de esta manera con la apuesta posmoderna y neoliberal del mundo de hoy.[13]

La historia como proceso de desarrollo social evidencia su propio carácter dinámico; por tanto, se debe entender que las individualidades no hacen la historia, sino la hacen los hombres en colectivo, en sus luchas constantes en su quehacer cotidiano.

Por tanto, la historia asumida como ciencia debe servir para el desarrollo de la sociedad, allí radica un elemento más para tomar en cuenta no sólo el grado de cientificidad de la historia sino la interconexión de los hechos dentro de una totalidad concreta.

Carlos Lazo, desde su concepción teórica, define a la historia como una ciencia y no un arte; un conocimiento objetivo y no subjetivo. Estos dos criterios fueron cuestionados por las posturas nihilistas de la posmodernidad.[14]

 

     Por ello, busca recurrir a los análisis de macroeconomía y de macrosociedad en busca de las relaciones sociales fundamentales, converge con Ciro Cardoso en buscar la historia total  sin que esta consista en la tarea imposible de “decirlo todo sobre el todo”, sino solamente en decirlo aquello que depende del todo; esto sí, cosa perfectamente factible. (Cardoso, Ciro, 1982: 165).

 

Concibe, por tanto, la dimensión del hecho histórico como una totalidad histórico-social, con coordenadas sincrónicas y diacrónicas (coyunturales y estructurales).

 

Por tanto, para Lazo, el historiador que conciba su oficio como una ciencia, debe dar a conocer el proceso y el grado de progreso de las relaciones que han acaecido en el tiempo, revelando que esas relaciones sociales han constituido la red de movilización social de dominantes y dominados. Asimismo, deberá revelar  la existencia del “deber ser social”, el cual nos tiene unidos a la sociedad ya dada y nos imposibilita de ser constructores de un orden social diferente y superior (Lazo 1980).

 

Su  teoría del conocimiento (Gnoseología marxista) le permite analizar el hecho histórico y develar la realidad en sus múltiples relaciones y facetas.

Para ello Carlos Lazo, utilizó una teoría gnoseológica (teoría del conocimiento)  que le permitió el

(…) descubrimiento de la estructura de clases, de su dinámica y de su proceso histórico. Con su análisis afloran los mecanismos envolventes o movilizaciones sociales de control empleados por los grupos de élite gobernantes; los resultados alienadores obtenidos con aquello sobre la población sojuzgada y las respuestas de defensa social esgrimidas por esta en salvaguarda de una elemental subsistencia (…) devela lo que bien podríamos sintetizar como los hechos – causa y los hechos – efecto, destinados a instaurar y conservar una sociedad que fue organizada para el dominio y bienestar de una minoría”( Lazo 1981:11)

 

Su teoría del conocimiento, el marxismo, fue aplicada en sus trabajos de investigación, los cuales no excluyen otras teorías, por ello pudo recurrir a la teoría psicoanalítica, las ideas funcionalistas y estructuralistas; Porque para Lazo, la teoría marxista se enriquece cuando se asume como punto axial para el manejo de otras filosofías y otras teorías (Lazo 2004).[15]

 

A Lazo, su apuesta por la historia-ciencia lo lleva a  buscar las causas interno – intrínsecas desencadenantes de la esencialidad (Lazo, 2004:64). Su teoría del conocimiento[16] pretende llegar al nivel de la esencialidad del fenómeno social, no quedándose en las apariencias, sino llegando a comprender el hecho histórico en toda su complejidad.

 

Carlos Lazo reconoce, no sólo los desarrollos del marxismo en el plano de la gnoseología, sino que de forma categórica y sin ambages, afirma que todas sus clases -y podríamos extenderlo a sus investigaciones- tienen un elemento medular: La crítica. Y ella proviene del manejo adecuado y científico de su concepción teórica marxista (Lazo, 2004).

En ello converge con la afirmación categórica establecida por Foucault cuando refiere:

Es imposible, en el presente, escribir historia sin utilizar un conjunto de conceptos vinculados directa o indirectamente con el pensamiento de Marx y sin situarse uno mismo dentro de un horizonte de pensamiento que ha sido definido y descrito por Marx. Se debe incluso preguntar qué diferencia puede haber, en última instancia, entre ser un historiador y ser un marxista (Foucault, M. 1978).

 

Carlos Lazo comprendía perfectamente que todo científico social que conciba como ciencia la historia, desarrollando una teoría del conocimiento acorde con una concepción del mundo y la vida, debe desplegar todo su marco analítico  al abordar sus investigaciones. Fue muy cuidadoso durante sus clases en las aulas de Historia (UNMSM) al enseñar los diversos modelos teóricos y al declarar que su análisis lo hacía desde una opción teórica. Sus cátedras fueron espacios liberadores para aprender y comprender aspectos teórico-metodológicos de la investigación.[17]

 

Podríamos decir que Carlos Lazo, parafraseando a Lucien Febvre, desarrolló sus combates por la historia,  no solo en conferencias y su cátedra, sino en  escritos y entrevistas a estudiantes,  identificando a la posmodernidad  como un peligro para la ciencia histórica.

La postmodernidad es una criatura de la economía globalizada contemporánea, es un enlatado ideológico que lanza al mundo una visión de la historia que obscurece lo que fue el pasado, que genera la confusión y que trasforma el conocimiento de la historia en un artificio y al historiador en un artesano-artista. De la historia postmoderna no puede surgir ninguna conciencia histórica que contribuya a la formación de una conciencia de clase que apunte a liberar al país de sus enemigos internos y externos. A la corriente postmoderna hay que combatirla por ser un asunto de dependencia o libertad. (Lazo 2004)

 

 

Estas fueron las preocupaciones de Carlos Lazo cuando realizó sus investigaciones, cátedras, participación en seminarios, cursos de actualización docente, charlas en diversas universidades donde era invitado por los estudiantes, debates, etc. tuvieron una motivación fundamental: No solo denunciar los peligros de la posmodernidad sino hacerle frente en el debate académico.[18]

Por tanto, su obra se enriqueció en la práctica constante, en el ejercicio de confrontar sus planteamientos con sus alumnos y aprender de ellos en sus cátedras. Su obra aún permanece incólume y su análisis de la perspectiva del devenir de los estudiantes de historia es toda una invitación que dejaremos que Carlos Lazo (2004) la haga, a todos los estudiantes de historia en Latinoamérica

 

Cada vez es más notoria la presencia de estudiantes que conciben la ciencia histórica como un compromiso con el pueblo y con el desarrollo histórico...Estos alumnos sin duda serán actores de nuestra historia futura y constituirán el aporte humano (….) al definitivo cambio de nuestra sociedad. Por lo demás, la visión más amplia y compleja de nuestra historia que a raíz del compromiso adquirido irán desarrollando, les permitirá ofrecer una nueva academia que atraerá la atención de los alumnos de ciencia sociales de todas las otras universidades…. La obra de estos futuros historiadores (…) asegurará la cientificidad de la venidera historiografía.” 

 

Finalmente, queda a los estudiantes el introducirse al estudio desde una perspectiva científica de la historia y no dejarse llevar por los cantos de sirena de la posmodernidad que ofrece una historia “académica no ideologizada”, dado que si entramos al campo de lo político e ideológico, ellos -consciente o inconscientemente- son defensores y sostenedores del orden existente y de la política económica hegemónica hoy en el mundo, con una visión estática perfectible, que lo único que hacen es vendernos la idea que no existe más fuera de este sistema, en ese sentido, son ellos también defensores de una ideología que actualmente pretende constituirse en pensamiento único.

    

 

BIBLIOGRAFIA

Carlos Aguirre, Antimanual del Mal Historiador. Colombia, Ediciones desde Abajo, 2002.

Carlos Aguirre y Charles Walker, Bandoleros, abigeos y montoneros. Criminalidad y violencia en el Perú, siglos XVIII, Lima, Instituto de Apoyo Agrario/Instituto Pasado & Presente, 1990.

Maribel Arrelucea, Conducta y control social colonial. Estudio de las panaderías limeñas en el siglo XVIII. Lima, Revista del Archivo General de la Nación.  Número 13. pp 133-150. Ministerio de Justicia, 1995.

Manuel Burga, La Historia y los Historiadores en el Perú, Lima, Fondo Editorial UNMSM, 2004.

Jorge Cáceres - Olazo, La Identificación del Historiador con la Realidad: Pierre Vilar. En Supay. Revista Universitaria. Año I No 2. Grupo Saqras. UNFV. Lima, 2004.

Jorge Cáceres - Olazo, Jorge y Alberto Rivera, Los Hechos, La Ideología en la Historia: Perú Siglo XX. Lima – Perú, Cuadernos de Estudio, Serie: Antropología No 4. UNFV, 2007.

Josep Fontana, Historia. Análisis del pasado y proyección social. España, Editorial Crítica, 1982.

Carlos Huertas Torres, Entrevista al Historiador Carlos Lazo. En Revista Praxis en la Historia, Año I, N° 2. Julio 2004

Carlos Lazo García, Hacienda, Comercio Fiscalidad y Luchas Sociales (Perú Colonial).Lima, Peruana de Historia Economía y Sociedad, 1979.

Carlos Lazo García, El Movimiento Social en el Perú Virreinal: Precisiones ontológicas. En actas del Tercer Congreso del Hombre y la Cultura Andina. Editor Ramiro Matos, 1979.

Carlos Lazo García, Economía y Sociedad en el Perú Colonial. Movimiento Social. Lima, Editorial Mejía Baca, 1981.

Carlos Lazo García, Obras Escogidas T I y II. Lima, Fondo Editorial del Pedagógico San Marcos, 2006 – 2007.

Daniel Moran, Borrachera Nacionalista y diálogo de sordos. Heraclio Bonilla y la Historia de la polémica sobre la Independencia Peruana. Ponencia presentada en el X Simposio Internacional de Estudiantes de Historia realizado en Arequipa por la Universidad de San Agustín del 28 al 30 de septiembre del 2005.

Lorgio Orellana, La clase Obrera. Su determinación económico – social y su mistificación. Bolivia, Plural Editores, 2003.

Luis Alberto Rivera, Hegemonía Imperial: Nihilismo Posmoderno. La Nueva Historia Conservadora. En: Revista Des Ser Histórico. Año 1 No 1, Lima, Setiembre 2003.

Pierre VILAR, El Método en la Investigación Histórica: Conversaciones, en Kapsoli, Wilfredo (Editor), Peruanistas Contemporáneos I (Temas, Métodos, Avances). Lima, CONCYTEC, 1988.

 

 

 

 




[1] Ponencia expuesta en las VIII Jornadas de Historia de las Izquierdas: “Marxismos Latinoamericanos”, realizado los días 17, 18 y 19 de Noviembre del 2015 realizado en Buenos Aires - Argentina.
[2] Licenciado en Historia en la Universidad Nacional Federico Villarreal. Estudios concluidos de maestría en Historia en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
[3] En un artículo publicado el 2003 incidimos en la relación de la hegemonía imperial y la posmodernidad, la cual emerge como un discurso que pretende “relativizar la objetividad en la historia, pretendiendo vender la imagen que la historia no es ciencia(…) Así el discurso posmoderno que nos parafrasea el fin de la lucha de clases, el fin del método científico, la imposibilidad del conocimiento de la realidad  se ha constituido en un discurso y una visión del devenir histórico, fabricado y asumido consciente o inconscientemente, que solo busca el establecimiento y la hegemonía del capitalismo”( Rivera: 2003: 25)
[4] Debemos resaltar el papel fundamental que tuvo Pablo Macera, en palabras del historiador Manuel Burga (2005), un intelectual alejado de una abierta militancia política, de carácter anti dogmático, abierto a las diversas corrientes de las ciencias sociales, cercano a los Annales. Su influencia en los jóvenes historiadores de fines de los años 60, en sus tertulias, junto a las becas, pasantías hacia Francia, tuvieron un papel importante en la formación de los científicos sociales de la década de los años 1970. Las nuevas metodologías y enfoques de Annales junto a la influencia del marxismo generó una gama de historiadores influenciados en la escuela francesa, los cuales junto a los historiadores formados en las canteras de San Marcos y en la praxis social (Lorenzo Huertas, Carlos Lazo, entre los principales) constituyeron la pléyade de estudiosos que abrieron brecha en el desarrollo del análisis social de nuestro país.
[5] El subrayado es nuestro.
[6] Se debe destacar que la historiografía peruana en los años 1970 se vio influenciada de los ricos aportes de un vigoroso movimiento historiográfico a nivel internacional que buscaba nuevos actores y ampliaba los temas de análisis  
[7] La influencia, durante la década del año 70 del siglo pasado, del historiador Eric Hobsbawm (1974, 1979, 2003), llevó a observar la denominada criminalidad como una forma de protesta de los sectores sociales dominados y, entre las múltiples formas de movimientos sociales, emergió la figura del Bandolero Social, aquel hombre que  roba y comete un delito a ojos de los grupos rectores del poder local, pero se erige en un vengador de los sectores dominados los cuales lo protegen y se identifican con su figura.
 
[8] En palabras de Waldemar Espinoza “con dominio de fuentes y conocimiento teórico, parten del hecho histórico original precisando categorías nuevas que permitan apreciar con más severidad científica las estructuras básicas de los fenómenos o manifestaciones económicas – sociales del Perú. Con evidente interés dialectico reconstruyen la totalidad del proceso histórico peruano” (Lazo 2006: 11).
[9] El rentismo tiene hoy implicancias graves. No ve las posibilidades que el desarrollo moderno ofrece y se aferra a figuras y formas de actuar ya superadas. No comprende la necesaria vinculación orgánica de empresarios y trabajadores en vistas a competir. Convive con una educación nacional deficiente que le resta posibilidades creativas y de crecimiento. No entiende que la profesionalización y el buen desempeño deben ser considerados más importantes que la calidad familiar, racial o corporativa… Mantiene una actitud pasiva no productiva que desdeña la inventiva, el riesgo bien asumido. En consecuencia, no integra, nuestros capitales emigran, nuestra mano de obra lo sigue (Tord, 2007:23)
 
[10] El gobierno anterior en la figura del líder del APRA, Alan García Pérez (1985 – 1990) había sumido en la más honda crisis económica al país, con altos índices de hiperinflación y convulsión social.
[11] Durante la década de los años 1990 se difundió en la Universidad Peruana, una forma de hacer historia, caracterizada por su nihilismo, renuncia a categorías de análisis, y su planteamiento conservador. La posmodernidad fue comprendida como un nuevo planteamiento conservador, el cual intentó demostrar que el proceso histórico había llegado a su fin y. por lo tanto, el proceso histórico, era en un sistema estático – perfectible. (Rivera, 2003: 109 – 112)
[12] “(…) los problemas que ofrecen las otras dimensiones del hombre, ocupándose de temas como el sexo, la familia, la prisión, la ley y el delito, el miedo, lo imaginario, la mujer, la locura…Lo cual ha de servirnos como justo recordatorio de graves olvidos, pero resulta erróneo y mistificador cuando se intenta presentar estas otras historias sectoriales como vías que han de permitir analizar al hombre autónomamente. Es necesario reconstruir la imagen global de la sociedad, como propuso un día el materialismo histórico, pero no para fabricar un caleidoscopio de aspectos diversos, sino para centrar toda esta diversidad en torno a lo que es fundamental: los mecanismos que aseguran la explotación de unos hombres por otros, y que no solo actúa a través de las reglamentaciones del trabajo o del salario, ni se fundamentan solo en elementos coercitivos físicos, sino que impregnan toda nuestra vida, nuestras formas de comprender la sociedad, la familia, el hombre y la cultura” (Fontana, 1982: 260)
[13] Moda de pensamiento caracterizado por su clara apuesta nihilista en lo teórico y en lo metodológico evadiendo la contrastación del hecho con la teoría y primando en la forma de trasmitir el hecho, haciendo apología a la desidentificación del ser humano para con su grupo social y la realidad donde se desarrolla a fin de lograr su total sumisión (Cáceres – Olazo, 2000:26).
[14] Los planteamiento de la posmodernidad  niegan  a la historia su carácter de ciencia, argumentando que la carencia de leyes como lo tienen otras ciencias es un claro indicador de sus argumentos, asimismo el historiador como agente cognoscente, al estar influido de sus prejuicios, clase social e intereses,  hace que sus estudios carezcan de objetividad siendo subjetivos y ello quitaría a la historia su carácter objetivo demostrando la subjetividad inserta en cada uno de los estudios del historiador.
 
[15] Posición contradictoria a quienes durante la ofensiva neoliberal de los años 90, abandonaron el marxismo y asumieron posiciones “pesimistas”, oscilaciones intelectuales, algunos buscaban nortes y nuevos centros, asumiendo finalmente, el postmodernismo, el cual: es una apología de lo múltiple y diferente que se representa en la mente; esto es, una mera contemplación de las superficies y las apariencias, un decurso especulativo por las epidermis de los procesos sociales (Orellana, 2003: 15)
[16] Carlos Lazo asumió el marxismo como concepción y, a partir de ella, analizó la realidad, ello implicó enriquecer su gnoseología del conocimiento con el aporte de otras corrientes y teorías, se consideró por ello “un marxista clásico, porque para mí, los textos de cabecera son las obras de Marx, Engels, Lenin y Mao. Todas las clases que doy, ya sea de filosofía de la historia o sobre el Perú colonial, son clases críticas y la crítica proviene del manejo adecuado y científico de la teoría Marxista, aunque no menciono a Marx, y tampoco hay necesidad de hacerlo, pues el marxismo a estas alturas debe ser un conocimiento científico ya supuesto.” (Lazo 2004)
[17] Durante los últimos años de cátedra del maestro Carlos Lazo se buscó silenciarlo y desplazarlo de las aulas universitarias, para ello utilizaron “las cátedras paralelas”, con antiguos alumnos y jefes de práctica, quienes se prestaron al juego vil de intentar arrebatarle sus cursos, aun sabiendo la orfandad de sus conocimientos. No logrando el objetivo principal, pues los salones de Carlos Lazo,  seguían albergando gran cantidad de jóvenes estudiantes ávidos de conocimientos y de las experiencias de un investigador de alto nivel.
 
[18] No debemos olvidar que durante la década de los 90 se produjo “el viraje conservador”,  “la derechización de las ciencias sociales”, periodo caracterizado por el quiebre y defección intelectual íntimamente relacionada con el declive del poder de la clase obrera a nivel mundial y el poder ascendente del capital, de ex marxistas que en desbande transitaban hacia la derecha más recalcitrante, para abrazar aquel ingenuo optimismo neoliberal según el cual la democracia representativita  la economía de libre mercado constituían e mejor de los mundos posibles ( Fukuyama), pero también de antiguos militantes  que derivaron en el nihilismo y, optaron por cobijarse en una irracionalidad postmoderno a tañar la lira mientras ardía Roma ( Orellana 2003:28)

SEPARATA 05 CICLO REPASO UNMSM

HISTORIA UNIVERSAL 01.    La característica principal del Humanismo es: a)        Su sentido crítico hacia la religión y hacia Di...